Observador Ciudadano Tu página de inicio

ENTRE SALARIOS Y RECTORES


Avelino Reyes Pech


Hace poco más de un mes, en este mismo espacio, me referí a los gastos y sueldos de los funcionarios del Gobierno Federal y del Estado de México, Mencioné entonces lo que quizás podía darse o estando dándose como símil en el Estado de Veracruz y el agravio que eso representaría para la masa de trabajadores que son quienes realmente hacen el trabajo en las dependencias.

Ahora, hace unos días, y gracias a la página de transparencia de la Universidad Veracruzana la población que puede y gusta de saber qué se hace con los dineros públicos pudimos saber que el Sr. Rector gana 166 mil pesos cada mes; que el gobernador percibe 85 mil mientras que el rector de la UNAM alcanza 130 mil de nuestros devaluados pesos.

En la entrevista publicada este sábado 1º. De diciembre, el Dr. Raúl Arias Lovillo se declara acosado y víctima de una campaña “malosa” dado que los números difundidos que ubican a su sueldo por encima de las percepciones nominales del gobernador son producto de una incorrecta interpretación del tabulador respectivo.

Al parecer, quien rige el destino de nuestra máxima casa de estudios en Veracruz, está en dirección del síndrome Fox: entre más aclaraciones, más confusión; entre más justificaciones más sospechas; carece de consejeros de comunicación, los subestima o definitivamente es cierto que los “chicos” o “chicas” de la prensa le echaron el ojo y lo traen de encargo sin deberla, que le puesto el ojo como vulgarmente se dice.

Por encima de declaraciones públicas; uso o abuso de datos o cifras monetarias publicadas, en lo que hemos insistido mucho en estas líneas en diferentes colaboraciones es en la intención de confundir lo legal, lo legítimo, lo justo y lo real como si fueran sinónimos. El Dr. Arias es reiterativo en aclarar que su sueldo, sus “compensaciones” y el tabulador son cosas distintas, lo cual desvía seriamente la discusión a cuestiones políticas y económicas más complejas. Habla de horas extras de trabajo de funcionarios como si el trabajo tuviera como único indicador las horas escritorio, o el tiempo discurso o la duración de reuniones que son inherentes a las tareas del alto funcionario universitario.

En desagravio de nuestro rector justo es decir que el asunto va más allá de su cargo y persona. Tiene que ver más con la vida nacional; el usufructo de la riqueza y la producción social. ¿Cómo poner en el tapete de la discusión, o como justificar que en nuestra entidad veracruzana y México tengamos funcionarios ricos y trabajadores pobres? ¿Qué explicación satisfactoria puede haber en donde los líderes exhiben condiciones de vida a las que sus agremiados o socios no pueden acceder? ¿Es justo, adecuado e inatacable la vida en la que las empresas y los empresarios se enriquecen cada vez y los trabajadores se empobrecen?

¿Cómo es posible que estas disparidades sean justificables con el término -que no concepto- de ley? ¿La suma de “sueldos” y “compensaciones” no tienen en este caso mismo beneficiario? ¿No salen del mismo patrimonio institucional? El problema está en creer que los autores de las leyes son infalibles, que tuvieron inspiración divina al elaborar las reglas o las normas y por tanto las consecuencias son inatacables Finalmente, ¿es posible saber a ciencia cierta si las cifras son ciertas de toda certeza? Usted amable lector ¿qué opina?

Xalapa, Ver. 1º. De diciembre de 2007.
vinorey@gmail.com






Suscríbete a nuestro Sistema Informativo,

Envia un mail con la palabra SUSCRIPCION,

(Suscribete aquí) Recibirás la información mas relevante de los acontecimientos que harán historia y tu podrás enterarte antes que nadie.









Gobernantes