NIÑOS CON JUGUETE NUEVO. . .
O CONFUSION DE RESPONSABILIDADES
Avelino Reyes Pech
Algunos estrenados diputados de la presente legislatura local o son ejemplos que confirman la frase que asegura que hay niños de uno a cien años y se justifica así su actitud frente a un “juguete nuevo” o son asiduos amigos de los reporteros de “la fuente” a quienes hay que darles la “nota” aunque sea para difundir frases entrecortadas, incoherentes o francamente contradictorias. Tomemos de muestra al azar algunos botones: “hay una petición de que la ley del IPE salga antes del informe del gobernador (el 15 de noviembre) pero que los dirigentes sindicales consulten a todos los maestros de la entidad”. Como si esa recomendación fuera factible en menos de 10 días; “la legislatura anterior dejó más de mil pendientes” pero que las iniciativas, trece en total, se estaría sacando antes del 15 de este mes mediante “paquetes”
Haciendo a un lado lo que un columnista calificó hoy como “show de la LXI Legislatura” explicable en nuestra simulada vida política nacional, no deja de ser triste porque estas actitudes sin duda contribuyen a una seria distorsión conceptual de lo que debería ser ni más ni menos que una instancia de equilibrio del poder político y esperanza de la ciudadanía; confundir gravemente la función de una misión legislativa para difundir el denotación de que los diputados pueden sin pena abdicar de su función de legisladores a cambio del papel de meros aprobadores obsecuentes de iniciativas del poder ejecutivo. Lo que se entiende de esas premuras declaraciones es que lo único que le interesa a los señores diputados es aprobar las iniciativas sin más razón que su existencia y que sean rezago de la diputación anterior, o por su origen.
Tal actuación más parecería una copia fiel de la política de “pedagogos del ciudadano peticionario” según expresión de Aguilar Camín, empeñados en inducir a los electores a la resignación al paternalismo como el único camino posible y práctico de las comunidades y que éstas deben seguir viendo al Estado personificado como el lugar de donde pueden venir y vienen “mercedes y concesiones” y entonces yo me pregunto, ¿para eso era necesario derrochar tanto dinero en campañas electorales? ¿Cuánto de ese dinero dilapidado salió de bolsillos particulares y cuánto de las aportaciones fiscales de los contribuyentes? ¿Para eso quería el PRI una aplastante mayoría en el Congreso Local? ¿Esa es la imagen que desea y sirve al gobernador?
Francamente sorprende no la pertinencia o inteligencia de las declaraciones a los medios de comunicación sino el desprecio a los intereses ciudadanos; la marginación total de los procedimientos más elementales del ejercicio parlamentario en un escenario de construcción democrática. ¿Cómo nos convencerán los señores diputados de que iniciativas tan importantes como la de Prestación de Servicios para el Estado de Veracruz o la Reforma a la Ley del Instituto de Pensiones pueden pasar por el estudio y dictamen de comisiones y la aprobación del pleno legislativo en un plazo de 10 días, si como los trabajadores demuestran, la reforma a la ley de pensiones no fue suficientemente difundida aclarada entre los posibles destinatarios actuales y futuros?
Una cosa es que algunos bien conocidos representantes sindicales tengan interés personal por la aprobación fast track de la ley antes de que sus representados puedan emitir una opinión y otra es que se considere a los trabajadores de hoy y de mañana como incapaces de distinguir lo nocivo de lo plausible para sus intereses laborales y prestacionales Una cosa es que un partido político tenga la prerrogativa de imponer su decisión mayoritaria en el Congreso y otra muy distinta es el respeto a la opinión disidente de otras expresiones políticas que por encima de otras consideraciones representan a una parte de la sociedad expresada a través de los votos electorales. El doble discurso que priva en los actores políticos no puede obtener por sí mismo visos de legitimidad, aunque se maneje hábilmente lo legal. Un gobernante y un líder camaral inteligentes no necesitan actitudes de prepotencia ni menos exhibirse como ignorantes de las elementales reglas de la convivencia plural y del elemental apego a la legitimación parlamentaria y republicana.
Xalapa, Ver. 9 de noviembre de 2007.