La frase “se hace camino al andar” se torna como la réplica más contundente a las cómodas apatías, decadentes escepticismos o vergonzantes servicios mercenarios de quienes piden soluciones en vez de intentar acciones y búsquedas. El progreso de la ciencia y de la filosofía, sustento de la historia humana ha descansado desde siempre en los sueños, las esperanzas, las ilusiones y sobre todo, la tenacidad de unos cuantos emprendedores para quienes la vocación suicida no es inherente a la naturaleza de las mujeres y de los hombres.
Así se han repetido una y otra vez a o largo de los siglos y puede que así continúe si no se modifica en lo fundamental la orientación y la formación de las nuevas generaciones mediante un sistema educativo que actualmente se nutre del inmediatismo pragmático y de la capacitación mecánica o técnica para el empleo que no va más allá de poblar a las naciones de exceso de mano de obra calificada o no.
Ante este panorama desolador, es gratificante que fin de semana, comprendido entre los días 18 y 19 de agosto, podamos presenciar la idea vuelta acción de una de estas utopías que es expresión de esas esperanzas, sueños y constancias creativas mencionadas arriba traducidas en lo que es el Proyecto Ecológico Ocelotl que congrega a la comunidad en las instalaciones de la Unidad de Artes de la calle Belisario Domínguez de esta ciudad, para celebrar el cuarto aniversario de existencia y que para ello ofrecerá a los adherentes y simpatizantes de este proyecto una serie de actividades, entre ellas, conferencias de especialistas en ecología y agrodiversidad, danzas, música, talleres de agroecología, muestras gastronómicas, jornadas sobre sanidad alimentaria, reunión de Red mexicana de germoplasma, bancos y especialidades, conferencias sobre análisis de la percepción del consumidor y productos orgánicos y la experiencia relevante del mercado Océlotl que los días domingo funciona bajo la generosa hospitalidad de Radio Universidad; también habrá plática sobre Maíces Criollos de México, encuentro entre agricultores y técnicos y muchas actividades más con las cuales se oxigenan los propósitos que surgieron cuatro verano impulsados y mantenidos con mucho entusiasmo por Elisa Blanchet, Miguel Angel Escalona, Alejandro May Lovillo y numerosas personas más, que siguen fieles a aquella expresión de que se hace camino al andar luchando por lo que ahora se ha convertido en un proyecto sólido contando con la comprensión y apoyo del rector de la Universidad Veracruzana, Raúl Arias Lovillo.
Cuando a Elisa se le pregunta cuál fue el origen del proyecto-topía, nos dice que la idea de lo que ahora conocemos como Ocelotl, mecado ecológico, dice que fue la convicción de que era un momento para convertir en acciones colectivas concretas un proyecto para “rediseñar la vida del campo, de las relaciones con la naturaleza y con el hombre” y este sueño posible. con el paso de los días no solamente ha sobrevivido sin el cobijo de presupuestos oficiales o donaciones utilitaristas y fugaces de candidatos a puestos de elección; por contrario, quizás lo más importantes es que a lo largo de este cuatrienio, domingo tras domingo, ha generado enormes satisfacciones, multiplicado la participación y solidaridad de muchos académicos, profesionales, investigadores y artistas que se han unido a la tarea por preservar a la sociedad y a la naturaleza de los estragos de una práctica científica a la que se le ha robado la conciencia y como consecuencia hoy, la mejor y quizás única forma de utilizar el conocimiento, la técnica y la experiencia y vocación profesionales es trabajar arduamente para hacer frente a la vulnerabilidad ecológica de nuestro planeta que hoy en día se ha vuelto clamor de muchos hombres y mujeres respecto a la gravedad del problema del calentamiento global cuya crisis ha logrado motivar el interés de muchos gobiernos.
Por eso es que ahora que se prestan a reunirse en lo que han llamado La feria de la Biodiversidad Agrícola en México, y ver el entusiasmo contagioso de ingenieros, conferencistas, productores, especialistas, danzoneros, poetas, niño, adultos y viejos en este acontecimiento no queda menos que celebrar este aire fresco de una colectividad, que por fortuna ha comprendido que por ahora, a pesar de muchas cosas, aún hay una posibilidad de construir un oasis en el convulsivo espacio de mercadotecnia que asfixia el sentido de comunidad y sobredimensiona la vida individual en aras del sentido genuino de lo humano, porque queda claro que el concepto individuo no es sinónimo de persona.
Al Gore, político hoy convertido en activo promotor de la alerta contra el monstruo del calentamiento global dice que nuestro mayor problema en nuestros días, no es lo que no sabemos. . . (sino) lo que sabemos con seguridad, pero que no es así. En ese tenor, todos hemos experimentado alguna vez el empeño de alguien por afirmar verdades sin que lo sean, de fundar su vida sobre verdades de autoridad en lugar de los hechos; por eso el mismo personaje abunda diciendo que el problema del futuro no es un asunto político, sino moral y ético. Yo agrego que si bien la reserva de la vitalidad de nuestro género o especie está efectivamente en los seres biológicamente jóvenes, la reserva de lo humano se encuentra en la experiencia de la ciudadanía que se educó antes de la dictadura neoliberal que hoy nos agobia; reserva moral y ética no sólo para construir mejores espacios más respirables, sino más esperanzadores. Sólo la ética, los valores de comunidad, respeto del otro u otra, la convivencia con la naturaleza, el sentido de nuestros límites personales y de nuestras potencialidades podrá imaginar una circunstancia concebida como dice Elisa Blanchet: que la vida del campo y las relaciones del hombre con la naturaleza se levanten sobre un nuevo diseño: el de la paz y la armonía con nosotros y con los otros. Así, desde esta columna, deseamos a todos aquellos que trabajan y sueñan por Ocelotl muchos aniversarios más; que la esperanza de una convivencia mejor siga atrayendo a lo mejor que tenemos en esta ciudad que ostenta quien sabe hasta dónde justificadamente, el calificativo de la Atenas Veracruzana y la ciudad de las flores. Enhorabuena