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LOS JOVENES ¿DE HOY?


Avelino Reyes Pech




Con el emblemático título de El Perro que ladra a la luna, dos valiosas jóvenes españolas, Sandra Soler Peyton y Rosario Ruiz Gitrama, han logrado en un trabajo documental sacudir la conciencia cívica de muchos mexicanos y des- velar ante la opinión publica tres más de tres lustros de ultraje a la vida de niños, jóvenes, adultos y ancianos cuya desgracia fue fincar su hogar y su patrimonio en las proximidades de una empresa de plaguicidas: “Agricultura Nacional de Veracruz” (Anaversa) misma en donde se originó la explosión que ahora re-conoce la opinión veracruzana gracias a la importante labor de la prensa y al trabajo de las dos personas citadas al principio.


Después de haber visto en “premier” el material videográfico, no sabemos qué es lo que nos ha sacudido más: si la indignación y el sentimiento de impotencia que sobrevive en muchos ciudadanos ante los repetidos actos de impunidad que al cobijo de la falacia, la simulación y el cinismo que muchos políticos y funcionarios exhiben en maridaje con el poder del dinero, o la admiración que nos inspiran dos jóvenes, sin más recursos que su conciencia ecológica, sus haberes económicos y materiales personales y su extraordinario valor cívico entreguen a los veracruzanos y a la opinión pública del país este extraordinario denuedo de homenaje creativo a la memoria de decenas de veracruzanos que murieron y han seguido muriendo en los últimos dieciséis años víctimas de la estulticia y de la ausencia de la más elemental responsabilidad moral y ética de empresarios cuyo escaso número aritmético es suplido por su pre- potencia económica y su colusión con el poder político de funcionarios federales, estatales y municipales en cuya ineludible irresponsabilidad recae este ultraje a las personas que vivieron el infierno de la explosión causada por los materiales producidos por ANAVERSA) la que además de evadir su responsabilidad legal y económica las víctimas sino que sigue recibiendo del gobierno las facilidades para continuar distribuyendo en nuestro Estado los mortales productos agrícolas


Coincidiendo con la presentación de la videograbación a que nos hemos referido, un periódico local publica en su sección editorial un artículo cuyo autor se asume como vocero de los jóvenes. En ese material se resalta un párrafo que textualmente dice: “ El conocimiento y el acercamiento que podemos tener los jóvenes sobre la política deben comenzar en nuestras propias manos. Debemos jugar a la organización, crear nuestros propios intereses y pelear por ellos exigiendo nuestra participación y demostrando nuestra fuerza en los asuntos del país”


Dos visiones, dos actitudes de una misma generación de personas. Mientras que en un primer caso se enfrentan riesgos, erogaciones económica personales e indiferencia de funcionarios para difundir un delito de lesa humanidad, en el segundo se habla de conocimiento y acercamiento sobre la política pero sin dejar claro el sentido de las expresiones “nuestras propias manos” “jugar a la organización” “crear nuestros propios intereses” y “exigiendo nuestra participación” con lo cual se cae en una vaguedad y abstracción que de entrada me parece que no es la mejor contribución al exhorto que se pretende a los jóvenes, por el contrario da la impresión de que lo sí ya lograron jóvenes como el autor, es el lenguaje ambiguo y sectario de la mayoría de los políticos.


Pero además, cuando México ha entrado al problema demográfico generado por el envejecimiento de la población incidiendo consecuentemente en la definición del término juventud es por demás intuitivo preguntar ¿quiénes son jóvenes? ¿jóvenes de hoy, de ayer o de mañana? ¿qué participación, en qué, para qué? ¿Es necesario exigir participación o es necesario hacerla o manifestarla? Para participar en una sociedad ¿se necesita permiso de alguien? Sandrá y Rosario tuvieron que exigir participación o simplemente respondieron a un imperativo cultural, social y trascendente?


Durante la sesión en que fue presentada la denuncia del delito impune cometido por ANAVERSA, una joven que afortunadamente había permanecido en la sala preguntó a las realizadoras por qué no ofrecían una solución al problema y esa pregunta me dio pie a manifestar la preocupante ausencia de intuición que en lo general se observa en las nuevas generaciones respecto a los problemas de la convivencia social y de sus concomitantes: la equidad, la justicia, el sentido comunitario y de solidaridad de tal manera que cuando en días recientes se mencionó sobre el acoso a la educación por intereses corporativos no sólo se plantea un asunto de extrema delicadeza sino que también queda al descubierto una perspectiva limitada y parcial sobre el origen de este y objetivo de este acoso así como de otros problemas que amenazan a la sobrevivencia del país como tal.


Agregué además, que el contexto de simulación e impunidad que tenemos es producto de ese acoso que ha abatido a nuestra educación una de cuyas consecuencias es el hecho de que el magisterio ha claudicado de su deber de educar para la ciudadanización como debiera ser su papel fundamental y educa para la obediencia, la indiferencia, el individualismo, el consumo pasivo de bienes materiales, pero también de ideas ajenas que deja en la indefensión a los menos favorecidos.


En tales circunstancias, no debemos hacer menos que difundir actitudes ejemplares como la de Sandra Soler y Rosario Ruiz, dignas representantes de esa España que como dijera un destacado político intelectual mexicano, es la generosa, ilustrada y libertaria y no la España heráldica, clerical y discriminatoria con la que sueñan algunos españoles y uno que otro mexicano.


Si la educación y los educadores se autoexcluyen de su espíritu solidario con las causas que hacen sobrevivir a las comunidades, entonces hay más de una razón para que los y las ciudadanos y ciudadanas que no hemos perdido nuestra capacidad de indignación ante hechos como los denunciados, no esperemos que alguien nos den soluciones ad hoc; contribuyamos con nuestros recursos y nuestra voluntad a la denuncia y exigencia de justicia que citan muchos políticos sólo cuando de campañas electorales se trata ofreciendo no sólo la construcción de un puente sino también del río como reza el chascarrillo.


vinorey@gmail.com









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