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PROBLEMAS CON LAS “ENTENDERAS”


Avelino Reyes Pech


Xalapa, Ver. 20 de julio de 2007.




Pobres diputados que no entienden el civilizado y profesional lenguaje de los funcionarios del Instituto Electoral Veracruzano (IEV) y que por lo mismo los denuedos de estos ilustres varones que sancionarán la decisión ciudadana al elegir a sus autoridades y futuros legisladores están cayendo en el vacío. En estas lamentables circunstancias, va ser necesario que nuestros legisladores que creíamos iluminados asistan a un curso fast track de doctorado de unas cuantas horas para que estén en condiciones de aprobar los gastos del IEV; después de todo, ya hemos visto que abundan los centros educativos que se comprometen a certificar estudios en minúsculo tiempo y esfuerzos con lo que intencionalmente o no, van haciendo realidad la frase de Iván Illich cuando con otro propósito y contexto hablaba de una sociedad desescolarizada, pero eso ya es asunto aparte; lo que es factible es que si la instantánea capacitación de legisladoras y legisladores no fuera práctico ni útil, bastaría con que levantaran el dedo aprobatorio que autoriza incrementar partidas presupuestales y ¡problema resuelto!


Después de todo, qué “tanto es tantito” como suele decir un alburero compañero mío. Que los funcionarios del IEV gasten en estacionamientos privados exclusivos y cómodos, o que carguen al presupuesto uno que otro viático, celulares, coches o choferes, o que cobren bonos extranómina, o que viajen para ver cómo son los fenómenos electorales en otras entidades ¿qué de raro tiene? ¿acaso no es práctica común en otras dependencias oficiales que se les compense sus esfuerzos?


Nuestros dignos responsables de la transparencia electoral en proceso no comprenden y ¡el colmo! que se les esté regadeando sus gastos y que además tengan que justificar incrementos ¡qué inequidad! Quizás los diputados y diputadas olvidan que en casos y dependencias semejantes basta con pedir más lana y cuentan con ella. ¿No se aumentaron los legisladores sus dietas? ¿no argumentaron que hasta era poquito? ¿Alguien regadea a los partidos políticos los montos que comparten con los medios escritos y visuales de comunicación colectiva?


En una colaboración anterior decía yo que nuestra idiosincrasia heredada es cruel vista respecto a otras civilizaciones. En México, y Veracruz es México, se aplaude a quien tiene el poder, por el poder mismo. A los gobernantes se les “agradece” que cumplan con su obligación a pesar de que fueron ellos quienes ofrecieron servir; los gobernantes y funcionarios suelen cobrar como sueldo mensual en muchas ocasiones, lo que u trabajador de sus mismas dependencias – quien es el que hace “la talacha” - no alcanza a percibir en su bolsillo muchos años de labor. Véase el talón de cheque de un empleado de gobierno y compárese, si eso fuera factible y al alcance de un mortal, con el sueldo, sobresueldos, compensaciones y bonos del mismo del “jefe”


No es extraño pues que en estas circunstancias, el Secretario Ejecutivo del multicitado Instituto manifieste, según la prensa, su disgusto por que los legisladores y legisladoras no tengan capacidad para entender explicaciones y documentos. Quizás por eso el Subsecretario de Educación Media Superior quiera – como medida preventiva - enviar a los maestros bajo su responsabilidad a la e
scuela. No sea que también los profesores no entiendan los documentos que los funcionarios de Educación entregan para que sean aceptados.


Recuerdo que en mi condición de estudiante en la Universidad, estaba de moda una clásica expresión de los filósofos analíticos: “si la realidad no coincide con la teoría, peor para la realidad”. Por esa misma época oí decir a un director de escuela normal allá en el sur del Estado: “La escuela y los maestros no tienen la culpa de que algún alumno sea corto de entenderas” y no apruebe las materias que se imparten.

Es nuestra realidad y no género de surrealismo literario. Aunque así parezca.



vinorey@gmail.com

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CONGRESOS NACIONALES ¿HACIA DONDE?


Avelino Reyes Pech
18 de julio de 2007.



Mediante una inteligente tarea de difusión, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha desplegado una intensa campaña para dar a conocer lo que en la versión de los dirigentes nacionales, es producto de su IV Congreso Nacional de Educación. Esta actividad se ha dividido en dos vertientes, pues mientras a los Secretarios Generales locales, regionales y estatales se les proporciona imagen de los discursos pronunciados en la entrega del documento al Presidente de la República, entre la opinión pública se difunde lo que a juicio del Comité Nacional son propuestas trascendentes para resolver los problemas educativos del país


Una lectura detenida del documento que contiene los referidos resultados permite observar que varias de las propuestas ya formaron parte de resolutivos anteriores publicados hasta por la misma organización sindical o que –como el caso de nuestra entidad están incluidos desde el 2004 en el Programa Sectorial de Educación de Veracruz.


Sin que esto reste méritos al producto difundido por el SNTE, también llama la atención su gran generalidad cuando no vaguedad o imprecisión en varios puntos lo que hace difícil entender su viabilidad y clasificar ésta en asuntos de corto, mediano o largo plazo, entre otras razones, porque el discurso sindical parece soslayar las omisiones que impidieron en el pretérito llevar a la práctica tales propuestas anunciadas en su momento como aportaciones de los maestros, varias de las cuales formaron parte de proyectos como el Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica; la Federalización de la Educación Básica; el Acuerdo Social para la Calidad de la Educación; Carrera Magisterial; Obligatoriedad Constitucional de la Educación Preescolar y la Asignación por ley del 8 por ciento del PIB a la Educación que en afirmación del Sindicato son o han sido “ iniciativas impulsadas” por sus miembros “
No es menos importante también algo que ha observado la opinión pública y que se refiere al hecho de que no obstante que el SNTE ha publicitado su práctica democrática y ha criticado al sistema educativo nacional vigente del que los maestros forman parte, no hay un solo renglón de autocrítica organizacional interna a sus prácticas e interés por ese sistema a pesar de ese hermoso lema sindical “Por la Educación al Servicio del Pueblo”. Decir por ejemplo que las autoridades son las únicas responsables es una versión tal vez verdadera pero no creíble, sobre todo porque la lideresa de la organización ha dicho que en política las cosas son como parecen y no como realmente son.


Con toda la fuerza política que representa el SNTE, ¿por que ha permanecido indiferente – al menos eso parece – cuando formando parte del Consejo Directivo del INEE se ha pronunciado muy tarde sobre la evaluación educativa que ese organismo ha llevado a cabo? ¿Qué acciones concretas ha tomado si desde noviembre de 1994, siendo Secretaria General de la organización la Profra. Elba Esther Gordillo, se pronunció públicamente por “ 10 Propuestas para Asegurar la Calidad de la Educación Pública”? Muchos recordamos que ese documento sintetizaba las resoluciones del Primer Congreso Nacional de Educación del SNTE englobados en “diez temas torales” entre los que elijo algunos al azar: Los fines y objetivos de la educación en los albores del nuevo milenio; La nueva gestión de los planteles escolares. Un sentido distinto de la administración de la educación pública; Formación de los nuevos maestros: calidad de su trabajo docente y su evaluación, trabajo cotidiano, formación, actualización y superación profesional, carrera magisterial; La vinculación de la educación con el sector productivo del país, etc. En la difusión de aquél documento, la Profesora Gordillo decía –entre otras cosas - “que la calidad de la educación pública ante los desafíos del siglo XXI requiere: Establecer un diálogo permanente entre todos los sectores de la sociedad. . . Incorporar la cultura tecnológica. . . Impulsar en el interior del SNTE y entre el magisterio nacional las condiciones que hagan aflorar la capacidad de los maestros para producir investigaciones, materiales didácticos, estrategias de enseñanza, libros de texto, con el debido seguimiento, valoración y difusión; promoviendo formas alternativas y abiertas de superación profesional que eleven la cultura del maestro. . .


Decir ahora que el IV Congreso Nacional de Educación no quiso una reforma más porque hemos estado plagados de ellas y no especificar por qué el SNTE no utilizó sus recursos políticos, económicos y pedagógicos para oponerse a las omisiones o ineptitudes de funcionarios o cuáles recursos sí aplicó sin resultados es una actitud poco útil porque expone al país a su repetición.


Sabemos que en la elaboración de “los documentos de discusión” que sirvieron de marco a las deliberaciones del Congreso de Educación participaron intelectuales muy calificados; nadie duda que los asistentes en calidad de delegados actuaron con la mejor buena fe, pero tamben sabemos que el equipo de asesores de la maestra Gordillo tenía la obligación de advertir a su dirigente sobre el particular y en su caso prever aspectos que, como los que he citado, sin demérito de las conclusiones, debieron servir de experiencia y ser mencionados y considerados durante las deliberaciones.



Ahora que mediante el importante trabajo de difusión mediática se publicita sobre la preparación, desarrollo y conclusiones del Cuarto de los Congresos Nacionales se ocurriría preguntar varias cosas tales como sobre el destino que desde entonces han tenido las resoluciones de tres Congresos Nacionales; qué temas y propuestas han sido recurrentes o reiterativos y lo que debería ser fundamental: cuáles han sido las experiencias sacadas de la crítica y autocrítica que por elemental honestidad política debió haber hecho el SNTE e incorporado como un respeto a la sociedad que sigue respetando a sus maestros y sigue pagando con sus aportaciones fiscales el costo de la educación pública que efectivamente debe ser obligación ineludible del Estado Mexicano además de las razones históricas y políticas que todos sabemos por necesidad de carácter práctico y moral.






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¿POR QUÉ FIDEL?


Avelino Reyes Pech
Xalapa, Ver. 4 de julio de 2007



Un estimado y leído articulista ha insistido por lo menos en dos publicadas ocasiones en esta pregunta refiriéndose al hecho de que muchos errores u omisiones en las acciones de gobierno son atribuidas injustamente al Gobernador y nadie culpa a sus colaboradores de gabinete que son quienes al menos en teoría ejecutan las acciones públicas.


No se trata en estas líneas de ponerle adjetivos a las intenciones que tiene el autor referido en defensa del Gobernador del Estado ni contra muchos de los colaboradores que el mismo Fidel Herrera ha admitido en su “gabinete”, sino en todo caso traer a colación algo de lo que también nos ha enterado la prensa escrita y electrónica y que la ciudadanía debe interesarse.


Así pues, como dice cierto argot contable, “salvo error u omisión”, una explicación al hecho que provoca la interrogante es que en los dichos y hechos sólo es Fidel. El Sr. Gobernador, sin agraviar ley alguna, es quien opina, decide, anuncia, promueve, acepta, rechaza, censura o ignora en público todo lo que acontece en Veracruz. Está en todas partes y todas horas en cualquier rincón de la entidad. Ningún funcionario admite ser autor de tarea alguna, sino que todas sus acciones son “por instrucciones del gobernador” Nadie que ejecute acto de gobierno, dice que se trata de iniciativa propia. Todos afirman implícita o explícitamente que se le debe a su jefe político incluyendo hasta el color de la camisa literalmente hablando. ¿De quién es la culpa? Pues como dice una jocosa expresión: “di tu plimelo”.


Los resultados están a la vista. Pondré dos ejemplos: Fidel, en uso de sus facultades constitucionales, envió a la Legislatura Local una iniciativa de reforma a la ley del IPE y transcurridos unos días, uno de los consejeros de ese Instituto dice públicamente que los sorprendió el gobernador en el procedimiento; además de que en efecto, el anuncio de tal iniciativa lo hizo público el Sr. Gobernador y no el Director del IPE quien también preside el Consejo Directivo de este organismo.


Cuando todavía no se apaga la escaramusa transitoria que manifestaron algunos derechohabientes del IPE más bien por la subestimación que de ellos hicieron sus líderes, el Sr. Gobernador anuncia que el actual edificio del Instituto de Pensiones cambiará de fines y en ese viaje, el alcalde xalapeño exhibe un proyecto de transformación del espacio aludido. Mientras todo esto aparecía en la prensa los Consejeros no pronunciaron que “esta boca es mía” a pesar de que en opinión de algunos de ellos, el edificio en cuestión está bajo la administración y responsabilidad del propio Consejo Directivo. Hoy, el Director del Instituto pensionario sorprendió asegurando que todo lo declarado anteriormente no es exacto.


Ante tales cosas cabe preguntar ¿Alguien se adelanta en las noticias sólo para ganarla como es el afán de muchos reporteros? ¿Es delito que quien hable en nombre de las dependencias sólo sea el gobernador? ¿A quién le beneficia o perjudica tal proceder? ¿Hay problemas de veracidad o de desinformación en las declaraciones? ¿Quién gana o pierde con esa actitud? ¿Se tratará en este y casos parecidos de ausencia de elemental prudencia o discreción política?


Una tan influyente como poderosa lideresa nacional ha dicho y es fiel en sus actos a esta afirmación, que “en política, las cosas no son como son sino como parecen”; y aplicado tal sabiduría a este asunto lo que “parece” y aparece en Veracruz es Fidel y por tanto, a la pregunta “¿Por qué Fidel? la respuesta que se antoja es porque en Veracruz sólo es Fidel y no hay elementos para creer que es por afán de publicidad particular, menos por innecesario exhibicionismo personal, sino más bien parece que la razón está en las circunstancias en las que se ve obligado el mandatario estatal.


Una reflexión que se me antoja, es que en una sociedad con muchos lustros, décadas o quizás siglos de autoritarismo, caciquismo y líderes “vitalicios”, el tránsito a una convivencia democrática y racional es como los partos de alto riesgo: angustiante, doloroso e incierto. Si los funcionarios de gobierno claudican en sus atribuciones, exageran sus lealtades o disimulan sus ineptitudes, no es culpa de quien los nombró y por tanto no debe sorprendernos de por qué el Sr. Gobernador es el único que parece y aparece





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