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NUESTRA MODERNIDAD

Avelino Reyes Pech




Oculta el Órgano Superior de Fiscalización (ORFIS) información de sueldos y despachos. Los Penales del Estado, un dolor de cabeza (fugas, motines, muertes de 2005 a la fecha). El Delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes Federal (SCT) debe ser sustituido y encarcelado por desviación de recursos. Mueren migrantes centroamericanos en persecución policiaca después de que ésta exigió una pequeña y usual “mordida” de los primeros y recibió mil quinientos dólares. Encabeza Agente antisecuestros asesinato de familia en Jalisco. Aumentan multas por estacionarse en lugares prohibidos. No les importa a transportistas la revista vehicular. Solo cumplió 40 % del servicio urbano y 95 % de taxistas


Las expresiones anteriores no son manifestaciones de ninguna sociedad tribal; son tan sólo notas de primera plana de un periódico de la capital del Estado de Veracruz, para iniciar la presente semana, pero que podrían ser de cualquier día y cualquier sitio de este atribulado país al que con el tiempo se comprobó que a su petróleo lo “escrituró el diablo”; es la crónica cotidiana; es el “pan de cada día” de la vida nacional reproducida en la escala proporcional en una entidad que tiene como capital la que se llamó “la ciudad de las flores” y que ahora se ha convertido en la “ciudad del automóvil” convertido en factor de poder y de éxito personal en cuyo honor se levantan puentes y avenidas aunque para ello se tenga que acabar con árboles y jardines que además de embellecer nuestra urbe absorbían parte del calentamiento vertiginoso que nunca nos imaginamos quienes ya existíamos en aquella (s) “noche (s) de luna en Xalapa”


Esto es lo que muy ufanamente recibimos de la modernidad y que a nadie inmuta salvo excepciones de muy pocos ciudadanos que tercamente ponen el grito en el cielo pidiendo orden, reglamentos, leyes, moralidad y sensatez en medio de una vida selvática para la cual hasta don Carlos Slim dona millones de sus recursos monetarios en pos de una educación ayuna de principios pero rica en el desarrollo de habilidades que está necesitando con urgencia la sociedad global del dinero que nos imponen los sacerdotes del mercado libre.


Díganlo si no, los pregoneros del liberalismo empeñados en borrar el sentido de la solidaridad comunitaria y lo sustituyen por el individualismo a ultranza en el que el afán debe ser tener antes que ser. El “éxito” personal sustituyendo al desarrollo comunitario aunque éste siga siendo retórica del discurso de los políticos que se han aferrado al poder aunque sus partidos y clanes se vuelvan cortina de la impunidad y la corrupción, la claudicación de los principios y el arte de la hipocresía.


¿Quién puede oponerse con éxito a la avalancha que nos impele a vivir en la sociedad egoísta en la que el dinero es principio y fin de supervivencia? ¿Quién piensa en la ética propia de la sociedad en un sitio ayuno de civismo? ¿Quién puede ignorar que dos partidos políticos que han tenido en sus manos las fuerzas del Estado las han usado para favorecer la impunidad y el despojo de las elementales reglas de educación cívica?


¿A quienes conviene que en lugar de impulsar políticas de ciudadanización como freno al abuso fomentan la dependencia, cañonean la autonomía y favorecen la existencia y el silencio de individuos obedientes proclives a dejar hacer y dejar pasar?


Hace muchos años se decía que las leyes sólo eran aplicables a los carteros para significar que la ley era vigente nada más para el sector más vulnerable. Ahora en todas partes vemos que se exige orden y moral pero sólo al policía y a quienes se ven obligados a aceptar ese ejercicio porque su analfabetismo o el desempleo galopante les impide tener condiciones más humanas de existencia exitosa .



Xalapa, Ver. 5 de agosto de 2008.


areyespech@yahoo.com




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